
Al día siguiente, tal y como le prometió, Jasper se acercó hacia el roble que estaba en el jardín de la casa de los Brandon. Se dejó caer en el pequeño balancín que pendía de una de las gruesas ramas del árbol, y donde había visto a la pequeña Alice jugar en varias ocasiones. El sol brillaba con fuerza, dándole un fulgor hermoso a su piel de mármol. Se preguntó si este detalle asustaría a la niña. Ayer que le había visto, una espesa nube cubría el cielo, y le permitió dejarse ver sin llamar la atención.
Podía escuchar todo lo que sucedía en el interior de la casa: Señor Brandon yéndose a su trabajo, la Señora Brandon haciendo la limpieza de la casa mientras preparaba la comida, y las tiernas risitas de Alice en su habitación mientras jugaba.
―Alice, es hora de comer ―llamó su madre.
No pudo evitar soltar una risita cuando escuchó los pasitos de la niña viniendo por la escalera, brincando por los escalones y corriendo a toda prisa hacia el comedor. En toda su existencia, desde que se topó con la pequeña Alice, jamás había sonreído tanto. Sin duda, la alegría que emanaba la niña era totalmente contagiosa, y era la principal razón por la cual no podía despegarse de ella.
―¿Mami, crees que pueda llevarle un poco a mi nuevo amigo? ―dijo quedito.
Jasper se quedó estático. Jamás pensó que ella fuera a mencionarle de su existencia a alguien más, y menos a su madre. Esperó intranquilamente a que la señora respondiera algo. No quería que la apartaran de Alice tan pronto, y menos cuando recién se había encontrado con ella.
―¿Amigo? ―dijo con una risita―. ¿Y quién es tu amigo, Allie? ¿Cuándo lo conociste?
―Ayer. Estaba escondido en el árbol ―suspiró―. Estaba asustado, pero le dije que no le haría daño.
A toda velocidad, se escondió entre las ramas, antes de que la Señora Brandon abriera la cortina de la cocina y viera hacia afuera, encontrándose con los juguetes de su hija, sin rastro de nadie más. Tal vez, se trataba de algún otro amigo imaginario de su hija.
―Allie, bebé, te he dicho que no está bien decir mentiras.
―¡Pero no son mentiras, mami! ―se quejó.
―Basta, amor ―exhaló, exasperada―. Ahora, se buena niña y ve a jugar al patio mientras yo recojo la mesa.
El rubio vampiro no pudo evitar sentir algo de culpa por lo que acababa de escuchar. El corazón le había dado un vuelco al escuchar las palabras tristes de Alice cuando le confesó que la llamaban loca. Desde que nació en esta nueva vida, siempre había maldecido su condición de asesino; pero ahora, sabía que tenía un propósito: cuidar y velar por la felicidad de Alice. No iba a permitir que nadie le pusiera un dedo encima, y sobre todo, iba a dejarle en claro que ella no estaba loca.
―Hola ―una vocecita interrumpió sus pensamientos―. ¿Qué haces allá arriba? Mi mami dice que es peligroso subirse a los árboles. Te puedes caer y lastimarte.
Sin poderse contener más, Jasper soltó una carcajada alegre. Había olvidado la última vez que había reído de esa manera. Al lado de María, las sonrisas eran escasas (al menos de manera sincera). Se detuvo para mirar detenidamente a la chiquilla: su madre le había puesto un vestido color rosa, adornado con encajes y cintas; su cabello estaba atado a una cinta del mismo color que su vestido. Se veía como la princesa que era.
―¡Estás brillando! ―jadeó asombrada. Corrió hacia él y se detuvo hasta quedar muy cerca. Ni siquiera ayer se había aproximado tanto―. ¡Eres como esa piedra bonita que mi mami tiene en su anillo!
Con Alice, todo lo que pensaba que haría o cómo reaccionaría le salía al revés. Mientras Jasper se preocupaba de la posible reacción de miedo que tendría la niña, ella por su parte acercó su manita hacia su brazo, haciendo trazos ligeros en su piel, y maravillada por el fulgor que dejaba ver el vampiro.
―Soy diferente ―murmuró, con cierto deje de tristeza.
―Sí, lo eres ―dijo la niña―, pero dicen que yo también lo soy. Así que… supongo que está bien ser diferente ―se encogió de hombros.
El mero pensamiento de ser iguales, hizo que Jasper esbozara una sonrisa que casi le parte la cara en dos.
―Sí… supongo que está bien eso ―murmuró, antes de ponerse en cuclillas y besar la frente de Alice con devoción.
1 comentario:
=O
carla
esta genial
wiiiiiiiiiiii
me encanta ajaja
adoro a jasper
y pobrecita alice
la toma
como loca
xD
espero que pronto
subas mas capitulo
me muero por saber que pasa
nos vemos
carla
xD
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